Jaimie Cullum

¿Qué es la técnica musical?

¿Qué es la técnica?

Cuando hablamos de técnica, nos referimos a nuestra manera de tocar un instrumento. En ocasiones algún alumno se encorva en posiciones imposibles tensando hasta el dedo meñique del pie para conseguir hacer sonar su instrumento. Esto es lo que hay que evitar. No podemos hablar de una técnica universal dado que cada cuerpo y persona somos únicos.  Por esa razón, cada uno de nosotros debemos desarrollar nuestra propia técnica. Ahora bien, lo que sí podemos es  hablar de ciertos puntos básicos y comunes a tener en cuenta.

Lo más importante es manejar el peso y la relajación. En mis clases de piano suelo comparar el tocar con caminar. Para ello vamos a imaginar un bebé que aún no sabe andar. El primer paso es mantenerse en equilibrio sobre sus pies; en segundo lugar, deberá controlar su movimiento lentamente para poder mover un pie mientras el otro soporta todo el peso de su cuerpo. Con la práctica y alguna pequeña ayuda, a lo largo del tiempo, consigue caminar. Al igual que el bebé aprendiendo a caminar solemos perder el equilibrio. Eso suele suceder al no estar seguros de hacia dónde queremos dirigirnos o de cómo hemos de ir.

¿Cómo mejorar nuestra técnica?

Tiempo, paciencia, relajación y…  ¡Mucha práctica!

Es normal que frente a algo nuevo nos pongamos nerviosos y nos agobiemos pero, para poder ser consciente de nuestra musculatura es preciso estar en calma. En la actualidad existen multitud de técnicas de relajación, las citadas a continuación son unas de las más utilizadas entre los músicos: respiración diafragmática, Schultz, técnica Jacobson o la gran conocida técnica Alexander.

Una vez en calma la mejor forma de avanzar es estudiar despacio. Repasar nuestros ejercicios de escalas, arpegios, acordes o incluso nuestra canción favorita a cámara lenta, buscando una fluidez natural. Cada movimiento que hagamos ha de llevarnos al siguiente. También es importante escucharnos y cantar lo que estamos haciendo, bien sea melódico o rítmico (el caso de los baterías). De esta manera, además de trabajar nuestra técnica, trabajaremos nuestra memoria musical y entrenamiento auditivo. Con la práctica podremos sacar nuestras canciones de oído sin demasiada dificultad, así como ser capaces de escuchar a quien esté tocando con nosotros.

¿Y qué hay sobre cada instrumento?

Cada instrumento se toca diferente, por lo tanto, la técnica no será la misma para cada uno de ellos… ¿O sí? De primeras podríamos decir que cada instrumento y cada articulación requiere de una técnica distinta, algo que es cierto. Aún así, si lo analizamos en profundidad, todos los instrumentos tienen los mismos puntos en común ya descritos en el párrafo anterior.

Desde la perspectiva del pianista, para una correcta ejecución, es necesario trabajar el equilibrio y «caminar» con los dedos por el teclado. Para ello necesitamos peso de todo el brazo, así que toca aprender a relajarnos manteniendo los hombros bajos, libres de tensión. Entonces, ¿quién soporta ese peso? Nuestros dedos serán los encargados de ello.

En el caso de la guitarra, bajo e incluso el ukelele, ese peso y apoyo hemos de dirigirlo hacia el mástil. Mientras tanto, la otra mano rasga con la púa o los dedos las cuerdas, como quien mueve una pluma.

Por otro lado, los baterías que sin duda son los que más control del cuerpo precisan para lograr la coordinación e independencia de sus piernas, tobillos, brazos, codos… Un completo equilibrio sentado en una silla para percutir cada golpe en su lugar. 

Por último, los más pequeños también aprenden técnica en nuestros talleres infantiles, ya que saltar, bailar, andar muy despacio o incluso tocar nuestras campanas musicales requiere de su equilibrio y control psicomotriz.

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